Chesterton en busca de Fragancia: Primera novela metafisifórica por Cristian Micó Ebro

Chesterton en busca de Fragancia: Primera novela metafisifórica por Cristian Micó Ebro

Titulo del libro: Chesterton en busca de Fragancia: Primera novela metafisifórica

Autor: Cristian Micó Ebro

Número de páginas: 155 páginas

Fecha de lanzamiento: October 16, 2018

Obtenga el libro de Chesterton en busca de Fragancia: Primera novela metafisifórica de Cristian Micó Ebro en formato PDF o EPUB. Puedes leer cualquier libro en línea o guardarlo en tus dispositivos. Cualquier libro está disponible para descargar sin necesidad de gastar dinero.

Cristian Micó Ebro con Chesterton en busca de Fragancia: Primera novela metafisifórica

"También hubo poemas, también hubo flores. Pero lo que Gilbert adoraba sobre todo era el aroma de Fragancia. Era un olor entre verde, morado y naranja. Así era. Y cuando Gilbert lo sentía un color verde brillante subía desde el puente de su nariz hasta su cerebro, y allí se transformaba en una mezcla de sensación morada que explosionaba en un naranja dulce y aceitoso más allá de cualquier punto físico o químico de su cabeza. Ese era el aroma de Fragancia. Si Dios olía a algo debía ser a aquello. Esto último le hacía mucha gracia a Fragancia cuando Gilbert se lo comunicaba durante la expansión de su amor baja las sábanas bañadas en aquella esencia de colores. Fragancia se reía mucho con aquellas infrecuentes expresiones de su poeta particular, en especial cuando Gilbert a punto estaba de eyacular dentro de ella.
- Pero si yo soy atea, corazón.
Tantas veces le había preguntado Gilbert a su pequeña cómo se llamaba aquel perfume sin obtener una respuesta clara que llegó a creer que lo que ella le decía era cierto: no era un perfume, sino su propio olor corporal, emanaba de ella misma, de su interior. La explicación de Fragancia: el mundo era tan pestilente y sucio que alguien tenía que intentar que las cosas olieran un poco mejor. Había gente que tenía el don de la palabra, otra tenía el don de la música; pues ella tenía el don del olor. Y claro, a Gilbert le costaba en ciertos momentos no creer en lo que ella decía. Sobre todo cuando estaba a punto de eyacular."